Resumen de la cita virtual sobre «La marca»

Y como era de prever, dio bastante juego el libro.

A Felipe le gustó más la segunda parte de la novela (cosa en la que todos estamos de acuerdo). Al principio le costó seguir los diálogos y el hilo, lo cual atribuye a la traducción y a la complejidad de los nombres islandeses.

Como mérito apunta la profundidad con la que la autora aborda cuestiones sociales actuales, como la polarización.

Le ha gustado la historia de Tristán con Oli.

Destaca una frase que dice Solveig, algo como que eso no justifica la violencia, pero la explica, porque Felipe piensa que cuando se intenta explicar una cosa parece que la defiendes, y no, es solo que intentas razonar por qué sucede.

Fresnedo también se perdió un poco en la lectura. Ella encuentra la distopía plausible y cercana a la realidad actual, comparándola con obras clásicas como “1984” o “Fahrenheit 451”, aunque señala que la novela le resulta confusa y no le entusiasma, especialmente por la dificultad de seguir los personajes y la trama.

Detecta una fuerte conformidad social en los personajes, donde “nadie se rebela”, y esto le inquieta en relación con la sociedad de hoy.

Laura opina que el planteamiento central del libro resulta algo aterrador, especialmente el manejo de la empatía en clave de “fascismo buenista”, donde la aparente empatía y la marca acaban marginando más que integrando. Le parece original la obra, pero destaca que en las relaciones entre personajes está más presente la incomunicación que la empatía y que el sistema descrito genera segregación y estrés.

Celia valora positivamente las reflexiones filosóficas y sociológicas sobre el mundo actual que encuentra en el libro, aunque le resulta difícil de seguir y a veces angustiante por la soledad y los mecanismos de exclusión que viven los personajes. Destaca cómo la “marca” es una etiqueta que pesa sobre la vida social y profesional, y aprecia el retrato crítico de la cultura de la cancelación (el que no cumple con lo establecido se queda fuera del sistema). Le resulta un poco fascista esa reeducación del ser humano que no cumple con determinados parámetros, pero luego se utilizan esas «salidas de la marca» en las empresas.

Todos están muy solos, integran a Zoe, la ia en sus vidas como si fuera un ser humano.

La historia de Tristán al que se le van cerrando todas las puertas, le angustia y señala la trascendencia de la marca en los niños.

Valen subraya lo difícil que es seguir la historia por los cambios de narrador y la estructura epistolar y destaca que el “trasfondo” le resulta especialmente interesante, con una visión crítica de la democracia y los mecanismos de manipulación social descritos en la novela. Le impresiona la densidad de las reflexiones de la autora y confiesa que, aunque le gustaría que el libro fuera más sencillo, le motiva para pensar en temas de actualidad.

Está de acuerdo en la dificultad de leer los diálogos, en los que no sabes quien habla.

Comenta que el narrador se adapta a cada personaje y eso ayuda a entender la personalidad de cada uno, pero no le ha gustado la parte epistolar.

Le parece curioso que en este caso «estar marcado» sea algo positivo y destaca la juventud de la autora, que es capaz de hacer reflexiones de calado psicológico, sociológico, incluso antropológico. Cree que es una escritora con mucho que contar.

Conchi plantea una crítica profunda al sistema de “psicocracia” y a la superficialidad con la que se mide la empatía en la sociedad contemporánea. El libro le ha provocado muchas reflexiones, aunque reconoce que resulta difícil de leer y que la cultura nórdica que describe es muy fría y marcada por serios problemas de salud mental. Señala la tensión entre ética y moral que recorre toda la narrativa y considera valiosa la variedad de lecturas posibles, aunque el resultado es inquietante.

Le ha hecho pensar mucho en cosas que ya están pasando, esa falta de empatía en la sociedad. Para ella son más empáticos los que no quieren pasar la marca, como el padre de Oli o su mujer.

Yo planteo que Oli me parece muy político, pero en realidad no forma parte de un partido, sino de una asociación de psicólogos, señala Laura. Impresiona su poder.

Comentamos lo triste de la situación de Tristán. Valen no entiende que no vea las ventajas de no ir contra la corriente. Quizá debido a su juventud.

Valen reflexiona sobre la democracia y como se manipula.

Conchi, sobre las relaciones rotas que presentan todos los personajes. La empatía es tan variada como personas hay.

Hablamos sobre la burbuja inmobiliaria y lo normal que resulta alquilar o comprar una vivienda para un adolescente y de las diferencias culturales con respecto a nosotros. También comentamos las tasas de suicidio.

Fres cree que el relato epistolar soporta todo el entramado filosófico y teórico de la novela.

Yo no estoy muy de acuerdo, creo que la autora va dejando miguitas continuamente con sus frases-joya y que las dos mujeres que se escriben, aportan poco.

Solo se puede estar a favor o en contra y no siempre hay que posicionarse, dice Fres.

Y a veces hay cosas interesantes a un lado y a otro, dice Celia.

Como siempre, hablamos un poco de la próxima lectura y nos emplazamos para la siguiente quedada después de más de una hora hablando 🙂

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