«La casa de verano» de Masashi Matsuie

Cada cierto tiempo recala en el club, literatura que viene de algún lugar del Lejano Oriente.  Tenemos algunos noveleros y noveleras que conocen autores y obras interesantes por descubrir y somos de dejarnos llevar 🙂

En este caso, Conchi nos habló de la novela como su «delicatessen» veraniega y sonaba taaan bien, que no nos resistimos ni un poquito.

Y qué bien intercalar de vez en cuando este ritmo diferente que imprime lo japonés, evocador, sutil, de sensaciones. Con su punto de calma, de sosiego, de reflexión, que en ocasiones, se agradece mucho.

Masashi Matsuie

Uno de esos autores que se te cruzan en el camino y te sorprenden. Parece haber cocido su obra a fuego lento, después de una dilatada experiencia como editor y gestor cultural que le ha llevado a conseguir prestigiosos premios literarios en su país.

De momento, solo podemos leer esta novela en español, pero confiamos en que Libros del Asteroide edite en breve alguna de sus otras obras, con la calidad a la que nos tiene acostumbrados.

La casa de verano

Una mezcla afortunada en un relato que combina a la perfección el contenido técnico, más  relacionado con la arquitectura, con el retrato de las relaciones humanas que se van tejiendo entre los habitantes del estudio.

Todo ello en un escenario natural para cuya descripción no se ahorran detalles, abarcando olores, sabores y experiencias visuales perfectamente transmitidas del autor al lector.

Contexto y tramas

La acción se sitúa en el Japón actual o al menos reciente, en el que se mezclan referencias al pasado con la modernidad, tradición con vanguardia, tanto en los edificios y su entorno como en los propios personajes.

La historia transcurre en un pequeño pueblo de montaña al pie del monte Asama, en un paisaje volcánico, en medio de la naturaleza, siempre protagonista. Es un oasis lejos de la ciudad, del calor, la muchedumbre y las prisas de Tokio, perfecto para el desarrollo de la creatividad de los miembros del estudio.

La trama principal presenta a Tōru Sakanishi, un joven arquitecto que narra en primera persona su aprendizaje durante el verano que pasa en el pequeño estudio de arquitectura Murai, enfrascado en el diseño de un proyecto decisivo: el de la Biblioteca Nacional de Literatura Contemporánea de Tokio.

Ese proceso creativo, que se realiza en un escenario en el que todos se concentran en un mismo espacio, compartiendo trabajo, tareas domésticas y ratos de ocio, va marcando las tramas secundarias entre las que se desarrollan historias de amistad y rivalidad o de amor, de liderazgo, de relaciones humanas en definitiva.

Temas y personajes

Algunos de los ejes temáticos sobre los que se construye la novela son:

  • La arquitectura no solo como disciplina técnica, sino como manera de entender el mundo, de vivir el paisaje, integrando naturaleza y arte.

  • El respeto por lo tradicional, por los que nos precedieron, por los mayores.

  • La importancia de la formación, de la transmisión del saber y la filosofía de trabajo entre maestro y discípulos y a la vez, la toma de conciencia de la propia voz.

  • La convivencia del grupo, la dinámica del mismo, cómo se dividen las tareas enfocadas a un bien común, pero con las particularidades, intereses y deseos de los distintos personajes.​

En cuanto a los personajes, hay que destacar a:

  • Tōru Sakanishi: es el principal observador de lo que ocurre en el estudio y, como narrador ofrece su visión del entorno, admira al maestro y, al mismo tiempo, se interroga sobre su propio criterio y lugar en el proyecto.​ Sus dudas y sentimientos vertebran la acción de la novela.

  • Shunsuke Murai: fundador del estudio, discípulo de Frank Lloyd Wright y otros arquitectos que toman la naturaleza como maestra; su autoridad y su sensibilidad marcan tanto el diseño, como la actividad en el estudio de verano.

  • Los personajes femeninos son pocos, pero ocupan un lugar central en la obra. Por un lado, las vemos a través de Tōru como competentes profesionales a la altura de los hombres e inteligentes, pero por otro, asumen buena parte del trabajo de organizar comidas, compras, y del mantenimiento general y cotidiano de la casa. En general, encarnan la tensión entre vocación, afectos y expectativas sociales y dejan patente la desigualdad de género que sigue desempeñando un papel decisivo.

 

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