Resumen de la cita virtual en torno a «Lecciones de química»

Cita virtual abril

Empezamos recordando que Lecciones de Química estaba en el foco de interés de la Biblioteca de Ciencias que ilustraba la celebración del Día del Libro de este año en la BUC, especialmente relacionada con la alimentación.

Laura nos cuenta que para ella ha sido un poco montaña rusa esta lectura. Al principio no le gustaba mucho, luego se fue metiendo y se le fue haciendo interesante. El último capítulo le ha parecido memo, no le ha gustado nada. Es un libro entretenido, con partes bastante buenas.

A ella le pasa que cuando anuncian que va a pasar una cosa y no pasa deprisa, necesita leer muy rápido para saber qué pasa. La ha pasado con el programa de cocina, que no empieza hasta mitad del libro. Sin parecerle nada del otro mundo, le ha gustado. En el tema de la discriminación, mete cosas muy terribles que no casan bien con el tono ligero del libro.

Yo estoy de acuerdo en que hay mucha tragedia y drama a veces mal traído y en que es una obra entretenida.

A Conchi también le ha gustado. Se ha reído en algunos momentos. Sobre todo, le ha gustado la niña, muy fresca y graciosa. Y su profesora, que le ha recordado a compañeros y a ella misma a veces. Le han pasado cosas parecidas esta semana. Hay niños peculiares en las aulas.

Le ha resultado cómodo de leer. A veces le ha cabreado lo de la discriminación en el trabajo. Parece que se ha superado ahora, pero no tanto. Sigue existiendo. A veces hay momentos violentos que incomodan al lector.

Es fácil de leer.

Lo que menos le ha gustado es la parte del programa y lo que más, la relación entre los personajes y el perro, el mejor.

El perro es muy crítico con lo que no entiende de los humanos (yo). Conchi destaca cómo se anticipa a los acontecimientos y que es terriblemente empático.

A Manu le ha gustado, le parece entretenida. Está de acuerdo en que lleva demasiadas tragedias: lo de mostrar las violaciones, lo del orfanato, etc. Cree que esto, vende más. Si lo pones todo muy llano y suave, no tiene tanto atractivo. Ni da para una serie. Los temas son interesantes, tanto en la parte de investigación, como en las relaciones y competencia entre compañeros. La parte de la cocina es curiosa, la idea de mezclar las dietas con el empoderamiento de las mujeres. Como se desarrolla en 1960 se ve evolución: la situación  ha cambiado a mejor. En líneas generales, es entretenida y fácil de leer.

A Mª José le ha gustado. Es liviano y en algunos tramos se ha desternillado. Hay episodios muy buenos: el de la fiambrera de Amanda le ha gustado: lo que preparaba el padre era terrorífico. Le gusta Walter, le hace gracia que piense en decir a su hija que es adoptada: cuando tenga 40 años jajajaja.

La caracterización es un poco exagerada: el científico excesivo, las palabras aprendidas por el perro. Le han gustado los personajes colaterales, como Walter, el cura. etc. Son más verosímiles (yo). Están mejor pintados (M. José).

A Elizabeth todo le toca: es atea, madre soltera, la discriminan etc. Parece muy ligero pero le das una vuelta y te hace pensar. Ella cree que seguimos con los mismos problemas de discriminación.

Le produce curiosidad que el perro de la autora se llama 99.

La muerte de Calvin sucede demasiado pronto.

Las tragedias son muy brutas, no se compensa el tono del libro con lo brusco de lo dramático: violaciones, muerte prematura, suicidio, la infancia dura…

Jónatan mandó por escrito su opinión sobre el libro y comentaba que le había gustado, pero no saciado. Es muy blanco o limpio, y casi en ningún momento desarrolla los conflictos o atrapa con la tensión que se podría generar, y eso que Elizabeth narra varias experiencias terribles. La virtud (pero también debilidad) está en el papel central de Elizabeth; si bien es una mujer poderosa y vital, la forma en la que hace de pez fuera del agua en los 50 y 60, se podría conseguir también con una inteligencia artificial. Porque salvo la parte romántica entre Elizabeth y Calvin, muchas reacciones de ella son 99% racionales y 1% emocionales.

Como virtudes: tiene diálogos potentes y personajes agradables, aunque los «malos» (el director de Hastings y el productor ejecutivo de la cadena de televisión) son demasiado unidimensionales (y tontos).

Se agradecen, en su opinión, por novedosas, las conexiones con el remo y la química. Le gustan también los personajes amigos: el médico que la ayuda en el embarazo y que también rema, el sacerdote que no cree en Dios (o en la Iglesia), la vecina, y el jefe directo (y finalmente amigo) de Elizabeth en el programa.

Lo difícil, pero también más potente(piensa él) habría sido realizar un libro con una filosofía similar en el siglo XXI, o más concretamente en el presente. De forma más sutil, pero no por ello menos relevante, ver las dificultades que afectan a una mujer científica y madre soltera en la sociedad actual, que por desgracia siguen estando ahí.

Madeline es impresionante, le encantan sus «salidas de tono» en clase, y el aprendizaje de Seisymedia tiene su encanto. No le convence del todo la trama de fondo correspondiente a Calvin, su madre, el orfanato y toda esa parte; cree que es un misterio artificial.

También, le dio mucha pena la muerte prematura de Calvin, pues piensa que Elizabeth y él hacían buena pareja.

A mí Madeline me carga un poco, no me resulta creíble una niña de cinco años que lee a Dickens y escucha a Bach, cuando no puede atarse los zapatos, pero también reconozco que no conozco niños con altas capacidades como ella.

Es excesivamente madura (Manu) sobre todo por la formación que ha tenido, casi en manos de la cuidadora.

A Conchi le parece muy joven para esas reflexiones y lecturas, pero sí te encuentras a niños de 10, 9, 8 años que ya están en ese mundo y no son capaces de hacer cosas simples y sencillas. Hay más de lo que parece. Aunque el pensamiento de Madeline es demasiado complejo para la edad.

Los niños superdotados tienen mentes muy diversas. Pueden leer cosas muy elevadas y no entender las simples.

La profesora no lo sabe abordar y es normal. Ahora pasa igual. Hay mucha clasificación en este momento. Se diagnostica mucho y Conchi cree que se etiqueta, se cataloga porque es más fácil identificar el problema, pero nadie es igual que otro.

Se simplifica la realidad con las categorizaciones, dice Conchi.

Para Laura, la niña es un buen recurso por las reacciones ante los convencionalismos sociales, una niña criada sin ellos, no entiende por qué la gente hace determinadas cosas.

La parte dramática es lo que menos le gusta a Laura.

A Mª José la niña le parece exagerada, pero como todos los demás. Es como cuando la madre se hace el laboratorio a mazazos.

Le ha gustado de ella que se intentara acoplar con los demás niños y se olvidara de las notas de su madre. Es cuando es más niña de verdad (yo). Es niña lista y sensible, pero en sus comentarios es excesiva. Podía ser una niña normal. Son las pequeñas parcelas en las que ha fallado el libro (M. José).

Celia ha disfrutado, le ha gustado. Se trata de una lectura fácil que engancha. Hay partes exageradas, pero son una llamada de atención: a veces se nos olvida lo que vivieron mujeres en los años 50 del siglo XX, no hace tanto. Cosas que consideramos normales no lo eran entonces; no poder acabar estudios, invalidarte profesionalmente, la discriminación por no estar casado, por tener hijos fuera del matrimonio. Lo hemos oído, pero se olvida y damos por sentado cosas que no se daban, como la igualdad. Le interesa lo diferente que es Calvin y cómo ella le acepta.

Le gustan los personajes mezquinos. Ese proceso de robo de trabajo de investigación que con las mujeres se ha producido mucho. Hubo una época en que en la literatura y en la ciencia parece que no hubo mujeres, pero hubo mujeres bragadas, fuertes que se enfrentaban al mundo, como Rosa Parks.

Ahora a las niñas se les hace más hincapié en eso. Ha habido mujeres con talento que antes quedaban eclipsadas.

Hay personas que no consideran las cosas igual que nosotros (Conchi) Las mujeres en el libro tienen solidaridad cero, el reconocimiento lo tiene por parte masculina. “Tienes tanto curriculum porque no has tenido hijos”, le ha dicho una compañera esta semana.

Es una mujer es anacrónica, es del siglo XXI.

Está bien que esté luchando en el trabajo, pero además tiene una relación fuera del matrimonio, y una hija. Le sirve para hablar de todo lo que quiere: discriminación en todos los ámbitos.

Celia se ha divertido. A veces olvidamos de donde venimos. Ya está todo conseguido, ya hemos llegado y no es así. Es importante recordar. Este libro te deja un poso de reflexión más allá de lo ligero.

A Fabiola le ha gustado el libro, sus reflexiones de fondo. Los prejuicios son muy distintos en Brasil. Se ven estas situaciones de abuso sexual, de menosprecio, las diferencias salariales…

Incluso entre colegas, la juzgan.

Le sorprende la falta de apoyo entre las mujeres, hoy sobre todo entre las niñas, hay mucha competición.

Le gusta la relación de los protagonistas, su amor, su identificación sincera, es bonita y también lo es el aprendizaje entre ellos.

Los dos tienen altas capacidades: aprenden solos buscando por ellos mismos.

La niña también. Aunque es exagerada, para hacer esas reflexiones necesita tiempo.

Le gusta que Elizabeth cree lazos de amistad, fuertes y verdaderos a partir de su forma de ser. Es auténtica, verdadera, ingenua, pero muy de verdad.

A mí me ha gustado la vinculación con el remo, como conectan los dos también ahí. Se describe bien la capacidad del deporte de hacernos sentir mejor. Con el punto competitivo. El esfuerzo de madrugar, de sufrir, me gusta.

Ese perfeccionismo es típico de personas de altas capacidades, dice Fabiola. Hay una rutina, una pasión, que le sostiene toda la vida. Su motivación es el deporte y la química. Es repetitiva casi obsesiva.

Calvin tiene el punto de genio científico más tópico: tiene problemas para relacionarse con la gente normal, vive en su propio mundo.  Me gusta como ellos se aceptan el uno al otro.

Manu destaca el madrugón para entrenar. Se acostarían pronto, digo yo.

No hace falta tomar pastillas para adelgazar: comer bien y hacer este ejercicio es suficiente y convence a todas para hacer remo.

A Mª José le gusta que les cobre a los que vienen a preguntar cosas, cómo monetiza eso. Le gusta cuando describe los equipos de investigación, “todo grupo tiene su cupo de idiotas”. A veces tira con bala.

Conchi encuentra interesante las ambiciones diferentes a las de la gente ahora: él está en esa mierda de laboratorio porque le gusta el clima del sitio. No valora su fama o su prestigio. Rompe una lanza en este mundo en el que ahora todos tenemos que ser unos virtuosos. El triunfo no tiene por qué ser el dinero o la fama, sin embargo, los niños hoy buscan la notoriedad.

  1. José cree que ese afán de notoriedad es malo.

De esta falta de ambición se hace eco hasta Madeline. Es raro siendo americanos dice M. José.

Celia se ha reído mucho cuando enseña a todas las mujeres a envenenar al marido. Estas cosas que dice a cámara que no le dejarían decir: la sopa, que no cree en dios, etc. son muy potentes.

Como influye en las mujeres es algo que mola a M. Jose.

Manu señala que para ella todo es química, defiende la diversidad de razas, en el ADN no nos diferenciamos mas que en el 1 por ciento.

Deja perlitas sobre la discriminación racial, aboga por los desfavorecidos siempre (yo)

Atiza bien al clero al arzobispo, a los pedófilos, y las relaciones familiares son también malas (para variar).

Aunque redime a la familia que se sale de lo normal, no a la familia tradicional. Es una reivindicación de la familia con la que te has entendido, que te acepta y aceptas. A Celia le gusta esto. M. José piensa que es una idea muy moderna.

Laura cree que el final muy ñoño.

Harriet y su marido tienen relaciones muy peculiares. Ella pone el contrapunto a la protagonista. Es una persona cálida que te acoge, te apoya, cuida, ayuda. Está muy claro ese papel.

Conchi piensa que el contraste con la cuidadora está hecho a propósito.

Fabiola se quedó con ganas de tomar el café de la máquina. Yo también.

Laura nos recuerda la importancia del árbol genealógico que estructura y desesctructura el relato, con su bellota.

Ahora hay temas que no se pueden trabajar en el cole, dice Conchi. Los niños te hacen preguntas difíciles. Ahora hay alternativas muy variadas. Un árbol genealógico es implanteable. La familia tradicional ya no existe. Hay amigos de la madre, del padre, hijos de estos… Mejor habría que hablar de una planta enrevesada. Hay situaciones extrañísimas, gente que va y viene. Los días del padre y de la madre son un problema. Los niños lo pasan fatal. Para ellos es una locura, pero no lo cuentan. Cuando no hablan, algo pasa. El mundo es muy complejo. A la enseñanza pública llega de todo y en cualquier momento del año, de todos los países: afganos, ucranianos con todo el drama. Se acoge al que llega (con mucha mochila). Todo esto concentrado en los niños. Aparecen y desaparecen de repente también.

Conchi nos cuenta cómo se aborda ahora una clase así, con mezcla de todo y con dificultades de idioma para poder enseñarles algo y motivarlos.

Se plantea muy bien la crítica (Fabiola). La profesora empieza a prejuzgar a la madre. Esta reflexión está muy bien pedagógicamente.

Les cuenta a todas las madres que ella es madre soltera sin Whatsapp (Conchi)

Mª José nos habla de su experiencia diferente en las aulas y Fabiola habla de su trabajo con niños de alta capacidad y en las escuelas públicas en Cantabria, que es muy gratificante si te implicas, como dice Conchi.

Y con esto y un bizcocho…

 

 

 

 

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