

Me hace mucha ilusión escribir este post para Novelerias y quiero darle las gracias a Marta por la invitación y hablar de una novela de la que, las personas a las que les gusta la cibernética, la ciencia ficción y el misterio, seguro han oído hablar.
El autor
Decía Isaac Asimov que para calificar a un autor de ciencia ficción como bueno se necesita que dé ideas innovadoras, a la vez de que sepa seguir sus implicaciones lógicas, mostrando una coherencia durante todo momento.
El autor de Neuromante es William Gibson y esta fue su primera novela, en la que aparecen inteligencias artificiales, el ciberespacio y la realidad virtual de una forma muy parecida a lo que hay hoy en día.
Conseguir éxito y premios le hizo difícil moverse a otros temas fuera de la ciencia ficción, pero es un visionario en muchos aspectos. La forma de escribir es rápida, con giros de guión pero consiguiendo hacer sentir real el relato.
La obra
Neuromante es una obra donde se presenta al protagonista Case, un antiheroe drogadicto en una espiral destructiva. El ambiente es muy oscuro y uniforme, aunque la historia se desarrolla en puntos muy alejados de globo.
Esto es un hecho significativo, ya que una de las teorías que presenta es la idea de que al hacerse más fácil el viaje y la comunicación, la cultura y la idiosincrasia se diluyen. Esto, sumado a otras tecnologías avanzadas como los implantes, van poco a poco deshumanizando a las personas.
Contexto y tramas
La historia principal fluye a través de Case, y como la aparición de un desconocido le salva de una espiral auto-destructiva. Case, lo que hoy llamaríamos un hacker y en la novela es un “vaquero», con gran potencial, pero que ha sido castigado por haber traicionado a unos clientes, siendo incapacitado a través de bioingeniería para utilizar sus habilidades
Esto tiene consecuencias en de su vida privada, lo cual queda de manifiesto en sus conversaciones con los demás personajes y en las relaciones que establece.
Entre China, Japón y Estados Unidos realiza las distintas operaciones en las que tienen que trabajar, con momentos de intensa acción y otros de transición. En ellas se pueden observar las relaciones poco personales que mantiene con sus compañeros.
Temas y personajes
La trama principal presenta aspectos que tienen ver con la novela de ciencia ficción, el thriller y la novela negra. Pero detrás de estos, hay varios temas filosóficos que merecen ser resaltados.
Como opinión personal, uno de los temas que más me atraen es la adicción y el escapismo: como uno puede ser un adicto a las drogas en la vida real y escapar al ciberespacio que representa otra realidad. La realidad del ciberespacio se presenta en el libro como algo paralelo, tan real a los sentidos como la realidad física, además de influir mucho más en los acontecimientos.
Otro de los temas es la inteligencia artificial y sus peligros en manos de las corporaciones. Estas corporaciones se presentan como entes todopoderosos que gracias a su potencia de cálculo pueden desequilibrar la sociedad a su favor.
Esto conecta sobre la libertad y autonomia y explora las consecuencias de una máquina tomando conciencia.
De los personajes, es mejor hablar solo de tres: Case, Molly y Armitage. Los tres tienen en común que tienen un pasado traumático, que ha hecho aflorar diferentes caracteres.
Case, además de lo comentado, es el atormentado. Las repercusiones que tuvo su comportamiento en su relación con su antigua novia Linda. Esta relación es tóxica para ambos y muy complicada por estar marcada por la dependencia y la desesperación de su situación.
Molly es una mujer fascinante, muy dura y pragmática, pero muy humana y con gran sentido moral. Aunque hay gran conexión con Case, también muchas veces muestra una vertiente cínica que sorprende.
Armitage es el jefe directo de Case y un personaje que es difícil decir si es máquina o humano. Como otros personajes, su pasado es confuso y solo se va descubriendo poco a poco. Muchas veces sus reacciones son contradictorias con los objetivos que va consiguiendo, lo que hace difícil entender su comportamiento.
Domingo Gómez

Mi lectura de Neuromante tuvo lugar hace años. Ya sea por mi memoria, o por el poso que dejó en mí, la recuerdo como una novela adelantada a su época, enriquecida por una gran imaginación, pero cuya historia y estilo no me engancharon plenamente. Probablemente sus mejores valores son el desarrollo de personajes, así como la creación de un mundo futuro plausible. No he leído más obras de William Gibson, de tal forma que no puedo saber cómo han evolucionado los temas que trata.
Para mí lo mejor de la novela es el ambiente en el que transcurre la acción, ese lumpen distópico lleno de personajes marginales y violentos que transitan sin esperanza por un mundo oscuro del que solo desean escapar. Aunque ese volumen imposible de actores acentúa al mismo tiempo la sensación de confusión que provoca, desde la página inicial, el batiburrillo, la mezcla de lugares, escenarios y nombres. En algún momento me ha recordado a «Blade Runner».