«La mala costumbre» de Alana S. Portela

Aunque fue el fenómeno editorial del año pasado, este libro llegó al club vía recomendación fiable directa (en este caso de la más alta instancia bibliotecaria UC).

Decía Fres en nuestra cita virtual del mes pasado que ella se dejaba seducir por las palabras a la hora de decidir si le gustaba un libro o no.

Las palabras… Esas que se mezclan y se colocan de una determinada manera para formar una frase, que construyen el esqueleto del relato. El cómo nos cuentan una historia.

Sí, ellas son las que, en una primera lectura, te alejan o te acercan de una obra ¿no?

En este caso, el primer capítulo (también me pasó con Bailo yo y la montaña canta), con un golpe directo a la boca del estómago, sin piedad, sin preámbulos, sin artificio, despertó mi deseo de seguir leyendo y me aseguró de que aquello que tenía entre las manos, merecía la pena.

Porque esta no es una novela amable ni agradable de leer. Es agobiante, angustiosa, claustrofóbica, es un puñetazo de realidad.

De alguna manera, gracias al talento de quien la escribe, nos sentimos dentro de ese cuerpo que atrapa, en el de un hombre, el alma de una mujer. Sufrimos la presión que recibe, la humillación, las vejaciones.

La documentación consultada podéis encontrarla aquí

Contexto y tramas

Toda la acción se sitúa en el barrio de San Blas en el Madrid de los años 80 y en el centro de la ciudad en los 90 del siglo pasado.

La trama principal revisa la vida de la protagonista desde la infancia hasta los 34 años, su lucha contra lo que siente frente a lo que se espera de ella. Intercaladas se encuentran las tramas secundarias de las que destacan:

  • la historia del vecino maltratador que acaba siendo atacado por la hija de la que abusa.
  • el relato de su primer amor
  • su amistad con las «moiras»
  • la paliza
  • la vuelta a San Blas y el reencuentro con Margarita.

Temas y personajes

En este viaje vital reflexionamos sobre la familia, el amor y la incomunicación dentro de ella; la soledad, la violencia, la lucha de los transexuales, la presión social sobre los que son diferentes, la droga, la pobreza y la conciencia de clase, la vida en los barrios y la solidaridad entre vecinos..

De los personajes con los que se cruza esta mujer (sin nombre) nos quedamos con las mujeres trans de la generación anterior, machacadas, olvidadas, pero cuya dignidad se pone por encima de todo. 

«Sin mucha ceremonia me dejaba fragmentos de esperanza sobre las mesas de los bares».

Resumen de la cita presencial

Nos ha gustado mucho a todos los que la hemos leído, aunque a María José le parece una novela triste, desoladora. Te coloca en la piel de esta persona, en su sufrimiento. Siempre escondida, con una coraza puesta y unos personajes muy potentes en el vecindario, como Margarita.

Valen destaca la escritura de calidad e incisiva, que cuenta una historia dura. Le ha gustado. Está muy bien hilada, una vida terrible durante 13 años, en una atmósfera angustiosa, aunque el final es esperanzador. Algunas frases son muy buenas.

Nos preguntamos entre nosotros si conocemos o hemos tenido cerca personas trans.: algún niño en el colegio, algún vecino…

Para Manu está muy bien escrita. Es una novela cruda, una visión de la sociedad en un barrio marginal de Madrid. A la protagonista le pasa de todo: es trans, en algún momento adolescente, sufre violencia de género, vive de cerca la droga. Y te consigue meter en ese mundo. Al final también le parece que hay algo esperanzador. Esa vida tan terrible genera odio e ira contra la sociedad y la novela lo refleja muy bien.

A Fres le ha gustado mucho. Es una novela que consigue sensibilizar sobre el problema. Es cruda y utiliza un lenguaje sencillo, conciso pero efectivo. Transiciona por su propia vida, como ella misma está en transición: desde la infancia, pasando por la adolescencia, hasta la madurez. Viajamos con ella, te va metiendo en du mundo. También retrata la transición del barrio, de una época a otra.

Al principio no sabía que era un niño que se sentía niña.

Conchi también se perdió un poco al principio y se iba haciendo muchas preguntas.

Le ha gustado mucho sobre todo porque le parece un testimonio muy bueno de esa complicada transición. Además es fácil de leer. Es una voz diferente, ni de mujer ni de hombre.

Le parece muy real la desaparición de la gente por la droga en los barrios.

Ella es generosa con cómo trata el barrio, lo hace con cariño. También con la ciudad de Madrid (yo).

Hablamos de cómo veían Chueca los que llegaban de fuera, como el lumpen al que se asomaban casi como turistas. La lucha de este grupo de personas no se apreciaba (Conchi y MJ). Hay un trasfondo político (Fres): los trans estaban discriminados dentro de la lucha LGTBI.

Comentamos que existe este documental La memoria homosexual: https://www.rtve.es/play/videos/somos-documentales/memoria-homosexual/5950783/

Conchi señala que estas mujeres buscan la belleza excesiva, histriónica y Manu lo relaciona con el querer ser más mujeres que las mujeres mismas, igual que los vascos hijos de personas de otras provincias eran los más vascos. Se van a los extremos.

Fres cree que el relato fluye con naturalidad, es preciso y hace que apetezca seguir leyendo (Conchi)

También señala Fres que los vecinos de San Blas son gente que no tiene oportunidades, le recuerdan a Los santos inocentes de Mario Camus

Está muy bien la elipsis después de 13 años (Fres). De pronto nos encontramos de nuevo en San Blas con una Margarita que la reconecta con lo que es.

Hablamos de la incomunicación con sus padres, su incapacidad de hablar, de comprender.

También comentamos 20 mil especies de abejas, que aborda igualmente la incomprensión de una infancia trans.

Fres también recuerda otra película relacionada: El plan y Conchi que en Netflix hay un corto documental interesante sobre el tema: Los papás.

¡Gracias, noveleros y noveleras, por vuestras lecturas siempre enriquecedoras y los buenos momentos compartidos!

Nos vemos en septiembre.

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Una respuesta en “«La mala costumbre» de Alana S. Portela”

  1. Fres dijo:

    Qué foto más bonita!!!. Conocimos a Juan, el niño de Felipe, majísimo, que aguantó estoicamente nuestra chapa comiendo gusanitos:)
    Este año hemos descubierto autoras y autores que nos animan a seguir en el club. Un gusto compartir estos ratos. A seguir explorando. Un abrazo y feliz verano
    Fres

    PD. Eso sí, el curso que viene nos buscamos otro sitio para la quedada presencial uno en el que no llueva y esté abierto, ja ja ja

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