
Reunión club enero 2022
Pocos, echando de menos a los ausentes, pero bien avenidos, hemos estado esta tarde en nuestra reunión del club :).
En general la novela ha gustado, pero ha habido crítica y debate.
Fabiola ha tenido que hacerse un esquema para seguir quien era quien, los nombres de las mujeres, sus maridos, etc. No siempre está claro quien habla, sobre todo al principio, pero ya hacia el final le ha cogido más el tranquillo y le ha gustado.
Le parece que las mujeres tienen unas vidas curiosas, raras, con crisis y familias complicadas.
A Conchi le ha hecho ilusión leerlo de nuevo, aunque le gustó más cuando lo leyó tiempo atrás. Le gustó como Almudena aborda los amores adultos, aunque reconoce que le ha costado leerlo y que no es objetiva: está rendida al talento de la escritora.
A Laura le ha resultado larga y se le ha hecho un poco de bola. Tanto es así que no ha terminado de leerla. Cree que está bien escrita, pero es muy densa, quiere explicar muchas cosas de tres maneras distintas.
A Valen le ha gustado leer algo de Almudena Grandes por primera vez y también la novela, la idea de conocer diferentes perspectivas de mujer, aunque destaca que a veces las frases eran larguísimas con unas subordinadas eternas, capítulos muy complicados con mucha mezcla de temas. También señala que a veces se excede en el detalle: las cremas, los diferentes hoteles de Madrid.
A Mª José no le ha gustado nada, se le ha atascado del todo. Le ha resultado confusa la intervención de los personajes, farragosa, pesada y aburrida. Las mujeres y sus crisis no le han interesado nada. Solo salva a Marisa, es con la única que empatiza un poco, No puede sin embargo con Fran que le parece como demasiado de mentira y dulzona. En general, ellas le parecen inverosímiles y las historias de cuento de hadas: amor perfecto, sexo ideal, final feliz…
Manu cree que Almudena sabe de lo que habla porque cuando escribe sobre estas mujeres tenía su misma edad. Le parece interesante este grupo femenino variopinto que coincide en buscar una segunda oportunidad y nos recuerda la frase que se repite en el libro una y otra vez: «A veces las cosas cambian»
A Fabiola le parece que Marisa es la más inmadura: la creación de un alter ego, la forma en que esconde a Forito…
En general, los hombres no están tan bien tratados, sobre todo Félix. Sin embargo, Forito sí. Es un buenazo, que mantiene su dignidad (Valen).
Preguntamos qué opinan los chicos sobre si ningún hombre rechaza un polvo, frase que se incluye en la novela. Valen piensa que hay de todo. En general, casados menos, hay gente íntegra. A los solteros igual se les puede aplicar más.
Manu piensa que el sexo se trata con naturalidad en la novela; yo opino que les obsesiona demasiado, pero Fabiola no lo ve así. Quizá hay más obsesión en Ana y en Rosa, pero es por los hombres en general, por estar con ellos.
Conchi comenta que hay mujeres que necesitan estar siempre con un hombre y aunque se equivoquen una y otra vez, lo vuelven a intentar.
Hablamos sobre si hay complicidad/amistad entre ellas. En general pensamos que no.
Y en este sentido choca que hablen tanto de su vida privada (Fabiola).
Laura opina que hay un fallo estructural en la novela: presentar a este tipo de personajes y sus vidas en ese contexto laboral chirría un poco, está como forzado. Y aunque puede haber personas que no sepan estar sin un hombre, en su caso la crisis existencial de estas mujeres triunfadoras, resulta poco creíble. La única que sí parece venir de un detonante real es Fran, tras la muerte de su amiga Marita.
A Mª José le parece que necesitan además amores y hombres maravillosos, perfectos y está de acuerdo en que no hay amistad y que de eso no se habla habitualmente en el trabajo.
Manu nos pregunta qué nos parece la aparición de la lectura del tarot, que está muy bien descrita por la autora. A Laura le ha resultado curioso y aunque es escéptica, conoce gente razonable a la que le ayudan estas cosas. Fabiola nos cuenta que en Brasil forman parte de la cultura, se recurre a ellas para buscar ayuda, para tomar decisiones… y creen en ello personas de todas las clases sociales.
Manu añade que le gusta como se describen los personajes por dentro y por fuera. A mí me parece que tiene demasiada importancia la belleza (Fran, Marisa, Ana) A todas les ha marcado. Laura sin embargo cree que a Ana no le ha ayudado porque piensa que no va a conseguir nunca un hombre a su lado. Yo recuerdo que en algún momento ella dice que le ha favorecido en su relación con los hombres y enfrentado con las mujeres, Valen piensa que esto es así en la realidad.
A Fabiola le ha llamado la atención la descripción de tiendas y restaurantes de postín de la ciudad, sitios de nivel que marcan estatus.
Yo destaco el cariño con el que se trata a Madrid y su categoría de personaje.
Conchi hace una última reflexión sobre que quizá nos hemos tomado muy en serio a estas mujeres en crisis que quizás hay algo de crítica detrás, de burla, pero en general nos parece que más bien pretende hacer un retrato de personajes de su tiempo.
De hecho, como comenta Laura, en alguna entrevista dice que se dio cuenta de que ya no quería seguir hablando de estas mujeres madrileñas de la movida y que tenía que cambiar.
Charlamos sobre nuestra próxima lectura, cuyo título ha cambiado Valen con la gracia que le caracteriza: de ahora en adelante será llamada por nosotros «El asesinato de las máquinas de coser». Me encanta :):)
Laura recomienda Oveja mansa de Connie Willis, otra novela divertida y muy crítica.
Yo les hablo de La tienda de la felicidad de Rodrigo Muñoz Avia, con la que también me he echado unas risas, pero que finalmente me ha resultado larga.
Nos emplazamos para la semana que viene, con nuestra lectura de febrero. ¿Cuá era el título, Valen?
¡Hasta la próxima!

«El homicidio del viajante de Singer»
Jajajajajajajaja
Lo acabé, era cuestión de tiempo. Sigo pensando que no me hacía falta el final para conocer a esas mujeres, que casi me daba igual cómo terminara. Teníais razón en que es muy «final feliz», el más previsible o quizá el más deseable. Lo que me ha gustado es ver cómo Rosa supera su cuelgue con el fotógrafo (lo contrario me hubiera decepcionado), que no parecía muy claro. Al final todas contentas, las protagonistas y las lectoras 😉