
La verdad es que esta es una de esas novelas que, desde la lectura de la reseña, pensé traer al club sí o sí. Las mismas dudas o certezas a las que se enfrenta la sociedad islandesa, nos van a asaltar a nosotros leyéndola y ese debate planteado como línea argumental de la obra, necesariamente va a dar juego entre nosotros.
La idea me pareció novedosa, el punto de partida muy actual y muy real a pesar de que la acción transcurre en un escenario ficticio.
¿Habré acertado?
*Tenéis una guía de lectura de la editorial Penguin aquí
Frída Ísberg
Yo no sé si es cosa mía que ando siempre buscando cosas nuevas, pero tengo la sensación de que estamos ante voces que aportan frescura a la literatura. Percibo desparpajo, huida de clichés y terrenos conocidos y eso me gusta.
Esta mujer, joven, implicada, reflexiva, crítica que propone el debate más allá de sus propias ideas, abre una puerta a la esperanza. Que escriba para que seamos nosotros quienes pensemos y no solo desde nuestra posición polarizada, me interesa y mucho.
La obra
Replantearnos hacia donde vamos como sociedad, cómo somos manipulados, vigilados, como perdemos individualidad para formar parte de un todo cuanto más uniforme y manso, mejor, me parece el gran acierto de este libro.
Y que no cierra nada, todo está en el aire, las preguntas lanzadas para que cada cual elija sus respuestas.
Contexto y tramas
La novela se ambienta en Reikiavik, Islandia, en un futuro imaginado a treinta años. Se trata de una novela distópica en la que se proyecta lo que podría ser no solo la sociedad islandesa, sino nuestro mundo en general.
La acción transcurre en los días previos al referéndum que decidirá si el test de empatía será obligatorio para toda la ciudadanía. Esta es la trama principal a partir de la cual, cada personaje afronta el debate desde su propia vida, desde sus problemas, conflictos personales, entorno familiar y social.
Así, desde la posición de Óli, nos adentramos en la postura que defiende el sistema elegido para mejorar las condiciones de bienestar de la población y asistimos a las consecuencias familiares de esta defensa.
Desde la de Tristán, nos situamos en el polo opuesto.
Mientras que en el caso de Vetur, se nos propone pensar si pesan más nuestras convicciones que nuestros traumas personales, en el de Ejya nos situamos ante la falta de moral que utiliza el sistema de control social para beneficio propio.
Temas y personajes
La novela toca muchos palos, todos ellos jugosos:
- La tecnología como herramienta de control: ¿se puede medir la empatía a partir de un programa informático?
- La vigilancia y el control político. Los ciudadanos son obligados a pasar por esta criba que distingue y discrimina los buenos de los malos. Se habla en algunas reseñas de «eugenesia» (reproducción selectiva de ciertos rasgos humanos hereditarios puede mejorar la “aptitud” de generaciones futuras Fuente: https://www.genome.gov/es/genetics-glossary/Eugenics)
- La censura social. El sistema impone un pensamiento único que margina desde el entorno social al diferente.
- Inclusión y ética social: se cuestiona si la inclusión y la corrección política están realmente vinculadas a la empatía y el bienestar.
- Libertad individual y disidencia: La obra pone de manifiesto la contraposición entre los idealismos sociales y la individualidad.
En cuanto a los personajes:
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Vetur, es una mujer frágil, muy afectada por un episodio de acoso que lucha por reconstruir su vida en medio de la presión social del sistema. Sirve a la autora para plantearnos la duda sobre qué hacer ante la contradicción que plantean tus ideales frente a tus intereses personales.
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Eyja: se enfrenta a una crisis personal tras una ruptura, pero desde el lado más oscuro y sus convicciones (si es que las tiene), quedan sepultadas por sus propios intereses cuando utiliza sin escrúpulos «la marca» para hacer daño a su ex.
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Tristan: es el personaje que representa a la oposición activa de la prueba, la resistencia y el cuestionamiento del sistema, pero ofrece un claro perfil de antihéroe que se ha visto arrastrado por las circunstancias.
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Óli: Presidente de la API, activista a favor de la «marca», encarna la postura institucional y el deseo de control. Convencido de que resultará beneficiosa para la sociedad en sus inicios, acaba convertido en un político interesado durante el proceso de presentación del referendum.
En unos días, lo comentamos en vivo y en directo para compartir nuestras opiniones en una segunda entrada.
¡Hasta entonces!

Comencé la lectura de «La marca» con mucha ilusión, pues me suelen gustar las utopías, así como aquellos libros que me hacen pensar. Por una parte han jugado en mi contra los nombres de personas en islandés, a veces siendo incapaz de saber si alguien es un hombre o una mujer; por otro lado, además de los cuatro protagonistas han aparecido para mí muchos nombres que no siempre he sido capaz de identificar o ubicar. Quizás si hubiera leído el libro de una sentada… pero no ha sido así. También me ha costado entrar en la forma de escribir de la autora, varios capítulos además; por ejemplo, en algunos diálogos no siempre estaba claro quién hablaba, o a quién se refería.
Respecto a la trama, mi sensación es la de una premisa muy potente poco aprovechada. Creo que la última parte del libro es la mejor (me ha gustado mucho el capítulo con Solveig, la pareja de Óli, en primera persona) la que he leído con más fluidez. La historia de Eyja la encuentro muy poco desarrollada y hasta algo confusa, tanto que si la quito no cambiaría mi impresión del libro; y la historia de Vetur, aunque más completa, también tengo la sensación de que podría haber dado para más (al menos en relación con «la marca»). Finalmente, se me hace curioso que en un libro escrito por una mujer las historias más desarrolladas (y conectadas) sean las de los hombres (en particular Tristan).
Todos hemos tenido esa misma sensación de confusión en la primera parte, con falta de claridad en los diálogos y en la entrada brusca inicial de personajes con nombres imposibles a los que costaba identificar.
En ese sentido, también estamos de acuerdo en que el libro mejora considerablemente en su segunda mitad.
Nos ha hecho reflexionar y eso, como resumen de la cita virtual, ha resultado muy estimulante 🙂
Gracias, Jónatan.