Resumen de la cita virtual sobre «Un caballero en Moscú»

Cita virtual enero 2

Empiezo comentando que ha sido una lectura entretenida.

Laura se la había leído ya hace tiempo y la ha repasado viendo la serie, que aunque corta muchísimo y cambia personajes, le ha servido para refrescar. En su momento le pareció muy original y le parece escrita como en época antigua, es como una novela decimonónica. Le gustó mucho y le sorprendió. Le gusta la historia de base de este señor metido obligatoriamente en el hotel. Le resulta curioso cómo va haciéndose con el espacio y se va relacionando con el resto de personajes y la historia tan bonita que tiene con las niñas, primero con la madre y luego con la hija. Está muy bien.

Mª José también la había leído antes, después de La autopista Lincoln y también le gustó un montón. La ha repasado muy rápido, ya que se lee bien, está muy bien escrita. Se ha leído también Mesa para dos, el último libro de Amor Towles, que son como relatos independientes y no le ha entusiasmado.

Un caballero en Moscú, sin embargo, sí le ha gustado. Es todo un mundo metido en el hotel, aunque tiene mucho de buenismo, pero las descripciones son tan divertidas y está tan bien escrito… Esos salones con pompa y boato de los condes y las condesas, sirven ahora a los comisarios bolcheviques. Es otra vez lo mismo, el giro cíclico de las cosas.
Se pasa por unas épocas históricas que debieron ser tremendas, como la sucesión de Stalin y aunque son casi 500 páginas, se lleva muy bien.

No escatima en ironía (comento yo) y eso me gusta.

A Mª José le gusta la contraposición que hace a veces de las dos sociedades que a la vez, están tan próximas, tan cercanas, tan pegadas.

Yo señalo que también me ha gustado el retrato de la identidad rusa, que no sé hasta qué punto, hecha desde la perspectiva de un americano es fidedigna, pero se reflexiona mucho sobre ello. Se habla de la historia, la literatura, el arte y la cultura rusa.

A Manu también le ha gustado. Es, en su opinión, una novela elegante. Toca los placeres de la lectura, la buena mesa. El autor disfruta contando los detalles y está muy bien documentado. Cita autores rusos, habla de la música.

Utiliza mucho el contraste de sociedades. Como americano, se le ve partidario de la occidental, pero es una manera de contrastar dos formas de vida. Cuando habla de la revolución, no se queda solo con buenos y malos, también hay grises, todos tienen sus virtudes y también tienen sus defectos.

También le gusta cómo trata el tema de la amistad, de manera muy íntima. El conde, que está acostumbrado a tener amigos de la élite, hace amistad con los más proletarios del hotel.

Señala que relata muy bien cómo se puede sobrevivir en situaciones extremas, pero de una forma muy delicada, sin sangre, de buen rollo.

Está muy bien dibujado el caballero perfecto, apunto yo. Es educado, es culto, es comprensivo, es cercano y es un tipo con el que daría gusto cruzarse.

Pero no ha dado un palo al agua, dice Manu. Es un vividor, sigue viviendo como un conde en su hotel, que es como el palacio. Aunque le recluyen, él se sabe buscar la vida y de hecho, le tratan como si fuera un personaje principal, es un tipo que mola (yo).
Me parece que Amor Towles, como dije en la anterior entrada, mientras escribe, se lo está pasando bien.

Conchi también la había leído tiempo antes y le encantó. Ahora ha vuelto a leer algunos capítulos y cosas que no recordaba. Le ha vuelto a gustar lo mismo o más. Para ella el protagonista es el gran estoico que ante un acontecimiento como es una revolución, decide seguir con su vida. Le gusta mucho el tipo, le parece entrañable con todo lo bueno y con todo lo malo y todas las relaciones que establece de amistad y con la actriz, con la gente que vive en el hotel, los compañeros, la niña…

También le parece interesante que ponga las revoluciones fuera del enfoque romántico
y el papel del amigo de él, que nos ofrece la otra cara, la del desafortunado.

En la vida te puedes enfrentar a las cosas o no actuar y el conde decide la inacción, aunque es increíble la vida que se monta dentro del hotel, donde parece que hace grandes recorridos simplemente cuando va de un lugar a otro. Es un viaje por todo el hotel sin salir de allí.

Es  una novela curiosa y te hace pensar muchas cosas sobre este periodo.

El hotel es un microcosmos en sí mismo, es un lugar en el que pasan vidas y fuera también pasan cosas que se reflejan dentro (yo) y el hotel va modificándose también: lo que se come, los salones, su habitación (Conchi).

Yo creo que además es listo porque no tenía ninguna opción de enfrentamiento. Si se pone en plan voy a tocar las narices, qué hubiera conseguido. Le hubieran fusilado o se hubiera tenido que ir (Conchi). Se adapta y sobrevive gracias a las relaciones humanas, que él cuida mucho. Es muy respetuoso (Conchi). Laura está de acuerdo, se pone siempre al nivel del otro. Tiene detalles de mucha empatía, comento yo y recuerdo la escena de la pareja incipiente que llega a cenar y pide vino.

Conchi comenta que además es muy ingenioso y es muy bonito como se cuenta. Es muy cinematográfico, parece que tienes varias pantallas, está muy bien escrito. El final está muy bien.

A Laura el final le resultó muy curioso, porque no sabes si va se va a marchar y lo que hace es volver a su casa porque él tenía esa espina clavada después de lo de su hermana y eso lo tenía muy dentro. Y como que necesitaba ir allí, aunque podía haber huido.

Es un retorno de despedida o de reencontrarse.

El cariño de los rusos por su tierra es muy mítico, dice Conchi. El puede irse, pero no lo hace.

Mª José comenta que ella creía que se iba a ir a París y de repente se encuentra allí en el bosque de los manzanos. Este bosque es muy poético, piensa Conchi.

Igual que cuando está en el tejado con el de las abejas, dice Mª José. Es un gourmet especial que distingue entre la miel de lilas o de los manzanos de su tierra.

Está muy bien reflejado cómo van pasando los años. Se suceden etapas. De pronto pega un salto temporal y te presenta las circunstancias cambiadas (Laura), está muy bien contado la verdad.

La novela es compleja, la construcción de la misma no es fácil, asegura Conchi. Estamos de acuerdo. Esos saltos en el tiempo son sutiles (yo), se explica todo muy bien, sin explicar. Como cuando pasa a convertirse en jefe de comedor (MJ) o el crecimiento de la niña.

Laura cree que tiene muchas lecturas porque aparte de la cuestión política, que está muy clara, es todo como un gran malentendido. Él sabe que él no ha escrito la poesía, pero se  sacrifica, porque también para él es una forma de avanzar ante un futuro muy negro.
Acepta esta situación, aunque no la ha provocado.

Las circunstancias políticas están presentes todo el tiempo, el amigo concienciado y decepcionado; la madre de la niña, igual.

También destaca Laura la importancia de la educación de Rostov. Es un diletante.
No hace nada, pero tiene una educación exquisita, una cultura exquisita y eso le salva muchas veces, sabe cómo tratar a los clientes, sabe de vinos, de comida. El amigo ruso va más allá y valora su cultura aunque sea un aristócrata.

Manu opina que en las revoluciones se origina una polarización: lo de antes era malo y lo de ahora, es bueno. No se es capaz de recoger lo bueno de lo uno y de lo otro. Para que se mantenga la sociedad tienen que poner muros y que la gente no pueda elegir y es ahí cuando fracasan.

Conchi opina que después de conseguir la revolución, que en principio tenía sentido para el pueblo, se produce un deterioro de la idea inicial. En la novela todos los que mandan son terribles. Se están cargando el posible avance.

Laura habla de las relaciones de la actriz con el poder.

Yo comento que no entiendo bien este personaje.

Conchi cree que ella era muy libre, que le dan miedo las ataduras. Actúa como una gata, pero él la trata siempre igual. Yo pienso que no se desarrolla bien esta relación.

Muy diferente a cómo se aborda la relación con Sofía, que le enseña a él.

A Conchi le recuerda a esos personajes ingleses de las series en que el mayordomo es más señor que el señor. Es un tipo frío y distante, pero con una ternura especial.

La historia de la hermana es como del siglo XIX, el pretendiente al que le pegan un tiro y que después se venga (MJ).

Yo creo que por su hermana siente como de una especie de fascinación, la ve perfecta y la adora. Se siente culpable por su muerte, por no haber podido estar con ella.

Manu recuerda que el conde le dice a la niña que cuando vaya al extranjero, se tiene que adaptar a las circunstancias, un poco en la línea del pensamiento de Ortega y Gasset.
Qué es lo que él viene a haciendo desde el principio, se adapta al medio como pez en el agua desde el primer momento (yo). Es verdad que se lo facilitan, las personas que trabajaban en el hotel le ayudan y le tratan con deferencia (él también trata a todos con respeto). En la filosofía del libro está la idea de adaptarse o morir y ya que me adapto, pues lo hago bien: disfruto de la gente, disfrutó de la vida, disfruto de comer, de beber. A mí me parece envidiable.

Mª José comenta que a ella el hotel le daría claustrofobia y él lo supera, aunque al comienzo está tocado. Hay un amago de suicidio, pero lo consigue esquivar y sigue.

A Mª José le gustan los bolcheviques, sobre todo el personaje al que le encanta Humphrey Bogard, aunque las pelis americanas le parecen lo peor.

El personaje del amigo es el que da más pena, el idealista, el romántico que ha vivido fuera, ha vivido menos. En la serie han destrozado el personaje, dice Laura.

Hablamos sobre la arquitectura soviética. Todos los edificios iguales, sin adornos, comenta Mª José. Era útil, pero esa uniformidad, esa grisura da tristeza, pesa (Conchi).

Hablamos de la próxima lectura, ligera y negra de Marta Sanz y de otras posibilidades: Orbital de Samantha Harvey o El hombre bajo el agua de Manuel Gil.

Laura comenta que está leyendo libros antiguos y Mª José recuerda que Fres nos recomendó 1793. A ella le gustó. Menos 1794 y no sabe si se atreverá con el siguiente.

Hablamos de nuevo de la serie del Problema de los Tres cuerpos, que está muy bien hecha, de otras series y de los partidos de la Champions 😉.

Nos vemos en la próxima, estáis invitados.

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