«Como bestias» de Violaine Bérot

Pues otro descubrimiento inesperado. Un libro que recomendó Felipe, que leyó también Mª José, cuya afirmación de que era un libro que había regalado mucho, terminó de convertirlo en serio candidato a lectura novelera.

Diferente, original, breve pero muy intenso, eficaz en su formato, ha sido una novela que nos ha sorprendido y gustado a todos, un libro de los que dan juego en el análisis de los temas y en la disección de personajes, una obra perfecta para un club de lectura.

Violaine Bérot

Esta novela se sale de los cauces de lo que llamamos «normalidad» (si es que en términos creativos, esta es una palabra aceptable). Pero es que su autora tampoco se sujeta a los cánones en general: una mujer que dejó todo para irse a pastorear a las montañas, sin ninguna comodidad, sin luz, sin agua, a vivir en condiciones durísimas de lo que daban las cabras.

Afortunadamente comprendió que esta existencia al límite no era viable, circunstancia que la llevó a la acertada decisión de dedicarse a la escritura y sorprendernos con novelas corales en las que los Pirineos son protagonistas (lejos de la idealización del campo frente a la ciudad), que destilan autenticidad y emoción.

Como bestias 

Se nos presenta la historia a través de un interrogatorio policial del que solo conocemos las respuestas y que nos lleva a reconstruir lo que falta, así como a dibujar en nuestra cabeza al entrevistado, cuya moralidad o sesgo se revela sin filtros.

Esta estructura coral crea un efecto de rumor colectivo y pone en evidencia cómo la comunidad fabrica verdades, prejuicios y chivos expiatorios.

La inserción de las voces de las hadas, que interrumpen el relato de la investigación, aportan el tono mágico, a caballo entre la leyenda y lo real, que permiten a la autora poner encima de la mesa cuestiones incómodas y ejercer una denuncia social profunda.

No hay descripciones prolijas, no se cuenta más que lo necesario, se escribe de manera certera y concisa, sin adornos, pero con eficacia. Y eso no le resta ni un poco de emoción, lo cual requiere mucho talento.

Contexto y tramas

La acción se desarrolla en algún lugar apartado de los Pirineos franceses en época contemporánea, en un entorno que proporciona un aislamiento físico que marca el social de los protagonistas.

Este escenario funciona como un receptáculo de temporalidades suspendidas: un pueblo donde el aislamiento social ha permitido que persistan leyendas y creencias antiguas, y donde los «viejos que aún creen en las hadas» conviven con la brutalidad de la supervivencia diaria.

La trama principal se centra en la investigación policial (a partir de un incidente con un turista) sobre un hombre que vive aislado en las montañas.

El incidente saca a la luz la existencia de una niña de la que nadie sabe nada, cuya relación con el hombre de las montañas se pone en entredicho, dando paso a las tramas secundarias. Esa historia de complicidad y ternura, constituye uno de los hilos complementarios más potentes del relato, que sigue la estela de la propia relación materno filial de El Oso y su madre y su relación con los habitantes del pueblo.

Temas y personajes

Ya hemos hablado de la denuncia social que subyace al cuento de hadas, que pone sobre la mesa temas como la discapacidad, el consentimiento y la marginalidad, obligándonos a cuestionar nuestros esquemas.

Asistimos en directo a la violencia y la brutalidad de algunos hombres «normales» frente a la de los que viven más como «animales» al margen de la hipocresía social, pero con la pureza de la naturaleza.

La maternidad es otro de los temas presentes en la novela, un vínculo estrecho a prueba de bomba que enlaza a madre e hijo más allá del mundo y sus reglas y que se extiende a la lealtad o la vocación de cuidado que siente El Oso por la niña.

Y la desmitificación de lo bucólico, con un entorno rural lejos de la perfección y la paz de un entorno idílico.

En cuanto a los personajes:

  • El Oso es un niño grande y fuerte con problemas cognitivos que vive feliz en su aislamiento en contacto con los animales, a los que se entiende mucho mejor que a los humanos, que le convierten en un ser monstruoso y sospechoso.
  •  Niña/Joven: definida por su ausencia de lenguaje verbal y una «diferencia» que el pueblo no alcanza a catalogar. Bérot establece un puente magistral entre su condición clínica y su rol mítico: para la mirada burocrática es una discapacitada; para la memoria del pueblo, es un «hada» o un ser de leyenda. Su vínculo con El Oso es una forma de ternura que opera fuera de la norma.
  • Mariette (La Madre) es la encarnación del desgaste y la culpa. Su figura analiza la maternidad en la marginalidad absoluta, cargando con el peso de proteger una existencia que la sociedad considera un error o una aberración.
  • El Pueblo funciona como un ente colectivo, una masa que murmura y proyecta sus miedos sobre lo que no comprende. Representan ese «imperio de la sinrazón de la razón» que, en su afán por explicar y normalizar, termina destruyendo aquello que es simplemente distinto.

Esta reseña ha sido elaborada con la colaboración en la redacción de NotebookLM.

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